¿Qué es el smog?

Smog

Cuando nos encontramos en una gran ciudad a veces tenemos la sensación de sentirnos sucios o de picor en los ojos; todo esto se debe simplemente al ya reconocido mundialmente smog.

Esta denominación proviene del inglés de humo y niebla ya que el smog está compuesto por una serie de contaminantes que invaden nuestra atmósfera. Algunas de estas sustancias son el ozono a nivel del suelo y la materia particular. El smog afecta extremadamente a nuestro organismo pudiendo dañar gravemente a personas mayores o a niños.

Entre las variedades de este tipo de contaminante de nuestro planeta nos encontramos con el smog industrial, que suele encontrarse en ciudades muy grandes y con demasiadas empresas industriales donde se mezclan diversas sustancias que más tarde salen al exterior, lo que hace que el aire se cubra de niebla. Esto se debe a una mezcla de ácido sulfúrico y dióxido de azufre; ambos elementos unidos tienen un efecto peligroso para la salud de las personas además de que también dificulta la buena conservación de los edificios y monumentos.
Este problema se veía en gran número de ciudades hace tiempo pero hoy en día son algunos países como China los que todavía no han llegado a industrializarse completamente y sufren este grave problema.

La otra clase de smog existente es el fotoquímico que se compone de sustancias contaminantes de origen primario y de otras secundarias. Este tipo de contaminación produce en la atmósfera un tono marrón rojo que puede apreciarse en muchas ciudades del planeta y que al ser humano le provoca determinadas reacciones como los problemas respiratorios o la irritación ocular.

Todos diariamente respiramos el peligroso smog sin pensar en los efectos a largo plazo que pueden repercutir en nuestra salud. Obviamente cuanto más tiempo pasemos respirando el citado smog más posibilidades tendremos de que nuestro organismo se vea afectado por alguna dolencia derivada de este contaminante.
Como hemos dicho anteriormente, son las personas mayores aquejadas de alguna enfermedad respiratoria o del corazón las más expuestas al peligro que entraña el smog.
Este contaminante que para muchos puede parecer inofensivo no lo es ya que en el momento que nuestro cuerpo inhala el smog se produce una inflamación de las vías respiratorias que inclusive puede prolongarse durante 18 horas. Algunos de los síntomas que aparecen tras la inflamación son la tos o la falta de aire.

Aquellos que tengan problemas de corazón, pulmones o sean alérgicos o asmáticos pueden sufrir un incremento de sus enfermedades si se exponen demasiado tiempo ante aire contaminado.
Uno de los componentes del smog que más afecta al ser humano son las partículas más finas que invaden los pulmones dificultando el proceso de respiración y desembocando en cuadros asmáticos o en algunos casos muertes prematuras.

Ante tal lacra que día a día a hace mella en los individuos que componen nuestras sociedades son muchas las precauciones que se pueden tomar para que el índice de daños en el ser humano sea menor. Así los expertos recomiendan que no se realice ejercicio en zonas con mucho smog ni durante la tarde ni por la noche. Lo mismo sucede con los niños quienes deberán pasar más tiempo jugando en su casa cuando el ambiente esté muy cargado de este contaminante.

Uno de los factores más importantes que debemos tener en cuenta es que somos nosotros, los humanos, quienes emitimos tal cantidad de gases que afectan ya no sólo al medio ambiente sino también a nosotros mismos por lo que debemos tomar conciencia de tal problema y reducir las emisiones de contaminantes de una vez por todas. Para colaborar con esto podemos viajar en transporte público, utilizar gas natural como combustible en nuestro vehículo, utilizar motores que contaminen poco, y un sin fin de medidas más que ya no sólo tienen que ser tomadas por los ciudadanos de a pie sino también por los gobiernos que manejan los países.

El smog ha causado estragos a lo largo de la historia; tan sólo debemos recordar cuando a principios del siglo XX se tuvo conocimiento de este mal que llegó a matar en 1948 a 600 personas en la capital industrial por excelencia, en Londres.
Cuatro años más tarde la cifra aumentó notablemente y fueron tres mil la personas que fallecieron a causa del citado contaminante atmosférico. Ya con el paso de los tiempos esa cifra fue disminuyendo.

Los expertos y estudiosos del tema han llegado a la conclusión de que en el momento en que la ciudadanía a nivel mundial empiece a tomar conciencia de este mal y a cuidar la emisión de gases contaminantes podrían evitarse millones de muertes en un período de veinte años.

A pesar de que son muchos los que tratan de que se reduzcan las emisiones de CO2 hemos llegado a cotas de contaminación en nuestra atmósfera alarmantes que incluso han llegado a afectar a la capa de ozono, lo que repercutirá en el futuro y temido cambio climático del cual tan sólo los hombres y mujeres del planeta somos culpables de que ocurra.

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